TANTA SANGRE EN LAS MANOS · Fragmento

a la zaga de aquellas montañas
debe haber muchas luces
deben haber mil ojos
por cada ojo que me falta

oh la grandeza de tu pequeña boca
nido de furia y arrebato
de huracán de madreselva

oh la liz cada vez más lejana
cada vez más   lejana la esperanza ciega
y yo que hombro a hombro
no pude ver el desfiladero
del desfile muerto

viene un enjambre de gaviotas
heraldos de una negra primavera
(negra la ventura de tu lágrima tardía)

aún atesoro en el vaso largo
un par de gotas

cuánto puede una espina llorar
en el núcleo de un hombre labrada
cuánto puede lastimarle a un hombre
las tres de la mañana rancia

hay un mundo observando el fin del mundo
mi mundo
me hundo
hoy empezó todo
aunque empezó hace tanto tiempo

camina en rodajas
la hendidura hueca de tus alas aturdidas
piedra angular
de mi derrota

el hielo deshielándose en la boca
la boca trozándose en tus manos

cuántas telarañas en tus manos

cuánto pedazo mío te odia
que me caigo
mis rodillas dan al piso
con la lengua franca a las alturas

me arrepiento de no haberme arrepentido
cuando pude
el agua ya viste
la mitad de mi bandera

caen pedazos de un día falso
viruta podrida de la guirnalda reina
(guirnalda toda de
ceniza)

se hunde la tierra entera
en la tierra de mi cruz resquebrajada

una vez también yo fui niño
pero no vi el mar como algo desconocido
como el cielo al alcance de la mano
en movimientos audaces y gallardos

lo vi como a un pájaro
enjaulado
en las cárceles del viento
como la sombría sangre de los tristes
como el corazón marchito
de un marchito mundo

el mundo mío

Mehundo.


ENRIQUE CARLOS · 2006

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