Si tuviera una cabeza resplandeciente
y la gente se volviera a mirarme
en los tranvías;
y yo pudiera extender mi cuerpo
a través de la brillante agua
y mantener uno delante del otro los peces
y las serpientes;
si pudiera arruinar mis plumas
volando ante el sol;
¿crees que permanecería en esta habitación
recitándote poemas,
y fabricando escandalosos sueños
con el más pequeño movimiento de tu boca?
LEONARD COHEN
jueves, abril 12, 2007
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