RESURRECCIÓN

He venido a buscarte.
Yuna, estás tan presente.
Cuando camino solitario por la calle Chong-ro
vienes sonriendo de los cuatro puntos cardinales.
Te extrañé cada vez que cantaban los gallos en el alba.
Me oías llamarte.
Yuna, hace miles de años que no te veo.
Te fuiste aquel día en un ataúd de flores
que se fue más allá de la montaña,
sólo quedo el cielo vacío en mis ojos
y en mis manos, ninguna cabellera que acariciar;
llovía tanto... Tras la vela fui abriendo
la puerta de piedra donde cantaban los búhos
y encontre un río de miles de millas.
¿Cómo pudiste bajar en el arco iris desde tu
oculto domicilio, sin tener noticias de ti?
En los cuatro caminos de la calle Chong-ro,
como mar de niebla un grupo de niños
viene charlando al sol.
Entre ellos, jóvenes veinteañeros, por fin
regresas en sus ojos, en su alegre bullicio,
en su corazón, ¡Yuna, Yuna, Yuna!
Te veo venir y hacerte presente.


SO CHUNGJU

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