sombra muerta de tu sombra olvidada/
en la sal de las ocres despedidas
en el mar de tu boca amordazada
manchas de nubarrones sumergidas
de garras desgarrando las miradas
negras lomas de sangre revestidas/
quisimos coronar las madrugadas
y abrimos el umbral de nuestra herida
manchados de marea hasta la cumbre
en el rito fogata de tu pecho
ardieron los gorriones de la lumbre/
en las manos temblándonos despecho
del descuido y la nieve y la costumbre
de rasgar con las venas los helechos
ENRIQUE CARLOS
miércoles, julio 18, 2007
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