UN DÍA DE LLUVIA PARA MATILDE

Es ocho de julio y llueve
sobre la tierra y sobre el polvo llueve
sobre el frío y el débil
sobre todas las cosas llueve

palmo a palmo de punta
a punta la gente se desarma
lentamente
hasta no ser perceptible
el tiempo nos alcanza
y nos deja envueltos
en nuestro propio silencio

llueve sobre ti y sobre mí
llueve

un hombre yace
en los confines de su centro
el misterio lo moja hasta convertirlo en lluvia
se mira las manos
desesperado
como quien busca una respuesta

llueve sobre el árbol
y sobre la noche llueve

una mujer se sienta
en la puerta
de su casa
tiene el cuerpor mojado pero su cabello
es un río de líquidas
gaviotas
se lleva las manos al rostro
y llora
como quien sabe que la búsqueda
es unútil


todos los hombres y todas las mujeres
de todos los siglos

lloran

-por eso será que llueve-

sobre el tren y la esperanza
sobre este poema

sobre este ocho de julio


llueve.


ENRIQUE CARLOS

Comentarios

DORA MORO dijo…
Si todo está maaaaaaaaal en el mundo, habrá que romperse a gritos dentro de un bar o en medio de una calle a la que nunca llego sin guía. Yo guardo tus versos y tus naranjas como uno de mis cobijos primeros, como uno de mis alientos abstractos.
Gustavo Tisocco dijo…
Enrique Carlos un poeta que se las trae, un poeta que pone bien alto la palabra.
Un gusto conocerlo y leer su crisantemo cielo.
Saludos Gus...