| Es ocho de julio y llueve sobre la tierra y sobre el polvo llueve sobre el frío y el débil sobre todas las cosas llueve palmo a palmo de punta a punta la gente se desarma lentamente hasta no ser perceptible el tiempo nos alcanza y nos deja envueltos en nuestro propio silencio llueve sobre ti y sobre mí llueve un hombre yace en los confines de su centro el misterio lo moja hasta convertirlo en lluvia se mira las manos desesperado como quien busca una respuesta llueve sobre el árbol y sobre la noche llueve una mujer se sienta en la puerta de su casa tiene el cuerpor mojado pero su cabello es un río de líquidas gaviotas se lleva las manos al rostro y llora como quien sabe que la búsqueda es unútil todos los hombres y todas las mujeres de todos los siglos lloran -por eso será que llueve- sobre el tren y la esperanza sobre este poema sobre este ocho de julio llueve. ENRIQUE CARLOS |
lunes, octubre 01, 2007
UN DÍA DE LLUVIA PARA MATILDE
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2 comentarios:
Si todo está maaaaaaaaal en el mundo, habrá que romperse a gritos dentro de un bar o en medio de una calle a la que nunca llego sin guía. Yo guardo tus versos y tus naranjas como uno de mis cobijos primeros, como uno de mis alientos abstractos.
Enrique Carlos un poeta que se las trae, un poeta que pone bien alto la palabra.
Un gusto conocerlo y leer su crisantemo cielo.
Saludos Gus...
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