CREÍ SOÑAR NECESARIAMENTE CON EL PODEROSO VIENTO PALABRAS Y SALUD PURA

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Yo mismo ardieno, tengo la farmacología con velocidad en el cráneo, rápido, rápido y un agotado echa a volar, me veo soñar con tres cuerpos que sólo conformarían uno, el frío se abre, la ventana da sobre la mano que tiembla, cráneo, es más o menos blanco, cráneo, es el viento que es inmenso. Me persigue la divina, rápido, rápido y un agotado echa a volar, tengo a la divina con atributos masculinos, tengo el rostro de la extraña con viejas cosas varoniles, mi cabeza mortificada rueda sobre una acera y resulta justa, me encuentro sin consuelos solares. Tengo el cuerpo que enferma, es prácticamente la verdad y el vértigo. Tengo el miedo, el hoyo en los ojos que se ve de inmediato, soy completamente terrestre, tengo la enfermedad de la Tierra, tengo el amor habito que es carretas de derrumbes, pleno día aire libre y grandes pulmones.

2

Tengo el caballo coronado, cinchado, encajado en el tórax del mundo, por todos lados, tengo a mis hijos que son gritos rojos, zambullidas, remolinos (los pequeños son tan transparentes que perfuman), y que son llevados al acero, que donan su sangre en estrechas botellas graduadas. Mil tras mil, crímenes tras crímenes, las niñas, los jirones de tela (sudarios abiertos, sudarios por sudarios, sudores y besos, besos y sudarios), mil de mil, los niños con papel maché para hacer cabezas. Entonces, tengo a los aterrados de la realidad, los dientes rotos en la defensa de los autobuses, tengo las realidades acostadas en las calles de Medellín, que está en Colombia, con los arcángeles del Apocalipsis. Es... no armas con las envolturas negras y muy poco ser adentro.


JEAN-MARC DESGENT

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