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Mostrando las entradas de mayo, 2014

RÉQUIEM · Epílogo

I

Vi cómo los rostros se ajan fácilmente, cómo bajo los párpados el miedo brilla, cómo -escritura acuñada- duramente el sufrimiento se inscribe en las mejillas,
cómo rizos negros y rubiocenizos de pronto de plata tienen su color, la sonrisa se marchita en los labios sumisos y en la risa seca se estremece el pavor.
Para mí misma sólo no reza mi voz, sino por las que allí vieron mis ojos, en el tórrido julio y en el frío feroz, juntas conmigo bajo el ciego muro rojo.
II
De nuevo se acerca del recuerdo la hora. A vosotras os veo, os oigo, os siento ahora:
a ti, que llegar a la ventana apenas pudiste a ti, que no pisaste la tierra en que naciste,
a ti, que, sacudiendo la hermosa cabellera dijiste: Vengo aquí como si a casa fuera.
A todas por sus nombres quisiera evocar, la lista ne arrancaron y ahora dónde buscar.
He aquí una gran manta para ellas tejida de pobres palabras por ellas oídas.
De ellas me acuerdo siempre y por doquier, ni en las nuevas desgracias las olvidaré,
y si me amordaz…