CASA CON DOS PUERTAS

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía
casa del corazón vasta y sombría
que he visto en el desfile de los años
llena a veces de huéspedes extraños
y otras veces –las más– casi vacía!

Casa que en los risueños
instantes de la vida, miró absorta
la fila interminable de los sueños
de arribo fácil y de estancia corta.

¡Cuán raro fue el viador que en la partida
dejó, para los tránsitos futuros
una hoguera encendida
en la piadosa puerta de salida
o una noble inscripción sobre los muros!

Los más dejaron, al fulgor incierto
de un prematuro ocaso
algún jirón en el umbral desierto
el alma errante de algún himno muerto
o un desgaste de piedras a su paso.

Sólo al silencio de la paz nocturna
prende su lamparilla taciturna
huésped desconocido…
y se pregunta mi inquietud cobarde
si es un cansado amor que llegó tarde
o es un viejo dolor que no ha salido.


ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ

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