ESTE MÉXICO TRISTE · III Sonetos

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Este México triste que me duele
en su alegría y en su desventura,
este nopal oscuro que verdura
y hace pájaro al sol para que vuele.

Esta mi Patria mía a que me impele
el ombligo, el maíz, y la tortura;
este verme en un mapa que fulgura
rico y pobre en la vela que me vele.

Este México triste de su suegra,
páramo y tornasol en mesa abierta,
se hace el árbol amargo que me alegra.

México mío, águila que advierte
la puerta siempre de la siempre puerta,
no me dejes afuera de mi muerte.

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Asalariado a veces por la pena,
cuando no hay más cuchara que una mano,
los platos pesan como el mar, temprano
hay alguien que anochece en mi cadena.

Ay, cuánta bomba enferma me condena,
cuánto hospital en mi hijo lejano,
cuánto ataúd para morir en vano,
ay, cuánta sangre muerta por mi vena.

La pana de la risa ya no es tela,
y ya no es tela apellidarse hombre.
Somos como un telar que se cancela.

Ay, cuánto mapa huérfano del trigo,
cuánto matarte a nombre de otro nombre.
Yo, que soy el culpable, se los digo.

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Ya está muerto, se muere poco a poco,
ya el recuerdo me niega la salida,
y esta manía de morir la vida
me sangra entre lo que sueño y lo que toco.

Un murciélago amargo prende el foco
de un poema narcótico en la herida,
y el corazón azul se me suicida,
y con cáncer el viento zumba loco.

Nazco con una voz entre la espina.
No sirvo ya para crecer. Me duele
mi paso que no va ni se avecina.

Me dieron por herencia este desierto.
¿A dónde está el cuchillo que consuele?
La muerte muere si es que mata a un muerto.


JUAN BAUTISTA VILLASECA

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