CUATRO POEMAS DE CHARLES SIMIC




LA EJECUCIÓN

Fue la aurora más temprana
y la más silenciosa.
Los pájaros, por razones personales
permanecían mudos en los árboles
cuyas hojas guardaron
la calma en todo momento
con sólo unas pocas
en las ramas más altas
salpicadas de sangre fresca.



EL CABALLO

Cuando me desperté en mitad de la noche
vi un caballo apostado en mi cama como si nada.
Querido, qué alegría que estés aquí, le dije
está nevando y has tenido que sentirte muy solo
y pasar mucho frío allá en tu cuadra
ahora que el granjero y su mujer han muerto.

Te cubriré con una manta y comprobaré
si hay terrones de azúcar en la cocina
como los que vi a un hombre con chistera
dar a una yegua en el circo, pero temo
que ya no estés a mi regreso, por lo que prefiero quedarme
y hacerte compañía aquí en la oscuridad.



MUY TEMPRANO EN LA MAÑANA

Me duele ver a una anciana agobiándose
por unas pocas monedas a la puerta del supermercado.
Y qué rápidamente la olvido cuando mi propia tristeza
me atrapa: una amiga a las puertas de la muerte
y el recuerdo de la noche que pasamos juntos.

Era tanto el amor en mi corazón
que habría podido salir a la calle desnudo
seguro de que todos los que se cruzaran conmigo
comprenderían mi locura y mi necesidad de decirles
que la vida es a la vez hermosa y cruel

pero no lo hice... a pesar de las pruebas abrumadoras:
un cuervo inclinado sobre una ardilla muerta en el asfalto
arbustos de lilas floreciendo en un jardín
y la visión de un perro desprendido de su cadena
escarbando en el cubo de basura de un vecino.



AVES MIGRATORIAS

Si tan sólo tuviera un perro, estos cuervos que se congregan
en mi patio sabrían lo que es bueno.
Si tan sólo el cartero hiciera un alto en mi buzón
me pondría a leer una carta en la calle
para que todos me envidiaran al pasar.

Si tan sólo tuviera un coche que funcionara
me iría a la playa un día de invierno
para sentarme y ver cómo las olas
tratan de herir a los grandes peñascos
y se dispersan como ratones después de cada intento.

Si tan sólo tuviera una mujer que me hiciera
una sopa caliente las noches de más frío
y tal vez un pastel de chocolate
del que me llevaría un trocito a la cama
para compartirlo con ella después de amarnos.

Si tan sólo mis ojos pudieran ver mejor
leería la historia de las aves que migran
sobre vastos desiertos y océanos
y de cómo necesitan volver a nosotros cada primavera
después de visitar muchos países exóticos y cálidos.












De El lunático
Traducción de Jordi Doce
Vaso Roto Ediciones, 2017


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