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Mostrando las entradas de agosto, 2014

CASA CON DOS PUERTAS

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía
casa del corazón vasta y sombría
que he visto en el desfile de los años
llena a veces de huéspedes extraños
y otras veces –las más– casi vacía!

Casa que en los risueños
instantes de la vida, miró absorta
la fila interminable de los sueños
de arribo fácil y de estancia corta.

¡Cuán raro fue el viador que en la partida
dejó, para los tránsitos futuros
una hoguera encendida
en la piadosa puerta de salida
o una noble inscripción sobre los muros!

Los más dejaron, al fulgor incierto
de un prematuro ocaso
algún jirón en el umbral desierto
el alma errante de algún himno muerto
o un desgaste de piedras a su paso.

Sólo al silencio de la paz nocturna
prende su lamparilla taciturna
huésped desconocido…
y se pregunta mi inquietud cobarde
si es un cansado amor que llegó tarde
o es un viejo dolor que no ha salido.


ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ

II POEMAS

·
El viento no sopla. El viento es el soplo. ¿Acaso hay viento que no sople, sol que no brille, río que no corra, tiempo que no fluya? El tiempo es fluir. Aunque ignoremos qué es lo que fluye. ¿O habrá quizá un tiempo aguardando, detenido como un lago que un dique retiene? ¿Existe un fuego que no abrase, que ni siquiera humee? ¿Un fuego frío? ¿Un relámpago que aún no haya irrumpido? Un pensamiento todavía no pensado. Una vida aún no vivida y que tal vez perdure para siempre, un espacio vacío, un agujero negro en una seca escoba de hechicera, una ola petrificada antes de alcanzar la playa y que ahora mira mis ojos desde la mesa y que en el sueño golpea mi corazón.
·
No me canso de mirar los árboles desnudos. Alamos, abedules, tilos todos aquellos que veo desde mi ventana. No puedo comprender qué los hace extraños y a un tiempo mortalmente hermosos. Debería hacer algo con ellos, me gustaría dibujarlos, describirlos, pero no tengo la capacidad para hacerlo. Ni siquiera puedo describir l…