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ESTE MÉXICO TRISTE · III Sonetos

·

Este México triste que me duele
en su alegría y en su desventura,
este nopal oscuro que verdura
y hace pájaro al sol para que vuele.

Esta mi Patria mía a que me impele
el ombligo, el maíz, y la tortura;
este verme en un mapa que fulgura
rico y pobre en la vela que me vele.

Este México triste de su suegra,
páramo y tornasol en mesa abierta,
se hace el árbol amargo que me alegra.

México mío, águila que advierte
la puerta siempre de la siempre puerta,
no me dejes afuera de mi muerte.

·

Asalariado a veces por la pena,
cuando no hay más cuchara que una mano,
los platos pesan como el mar, temprano
hay alguien que anochece en mi cadena.

Ay, cuánta bomba enferma me condena,
cuánto hospital en mi hijo lejano,
cuánto ataúd para morir en vano,
ay, cuánta sangre muerta por mi vena.

La pana de la risa ya no es tela,
y ya no es tela apellidarse hombre.
Somos como un telar que se cancela.

Ay, cuánto mapa huérfano del trigo,
cuánto matarte a nombre de otro nombre.
Yo, que soy el culpable, se los di…

ONE DOVE

One dove
you’re the one I’ve been waiting for
through the dark fall
the nightmares the lonely nights

I was born
a curling fox in a hole
hiding from danger
scared to be alone

One dove
to bring me some peace
in starlight you came from the other side
to offer me mercy

One dove
i’m the one you’ve been waiting for
from your skin I am born again
i wasn’t born yesterday

You were old and hurt
i was longing to be free
i see things you were too tired
that you were too scared to see

One dove
to bring me some peace
in starlight you came from the other side
to offer me mercy


ANTONY & THE JOHNSONS

CASA CON DOS PUERTAS

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía
casa del corazón vasta y sombría
que he visto en el desfile de los años
llena a veces de huéspedes extraños
y otras veces –las más– casi vacía!

Casa que en los risueños
instantes de la vida, miró absorta
la fila interminable de los sueños
de arribo fácil y de estancia corta.

¡Cuán raro fue el viador que en la partida
dejó, para los tránsitos futuros
una hoguera encendida
en la piadosa puerta de salida
o una noble inscripción sobre los muros!

Los más dejaron, al fulgor incierto
de un prematuro ocaso
algún jirón en el umbral desierto
el alma errante de algún himno muerto
o un desgaste de piedras a su paso.

Sólo al silencio de la paz nocturna
prende su lamparilla taciturna
huésped desconocido…
y se pregunta mi inquietud cobarde
si es un cansado amor que llegó tarde
o es un viejo dolor que no ha salido.


ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ

II POEMAS

·
El viento no sopla. El viento es el soplo. ¿Acaso hay viento que no sople, sol que no brille, río que no corra, tiempo que no fluya? El tiempo es fluir. Aunque ignoremos qué es lo que fluye. ¿O habrá quizá un tiempo aguardando, detenido como un lago que un dique retiene? ¿Existe un fuego que no abrase, que ni siquiera humee? ¿Un fuego frío? ¿Un relámpago que aún no haya irrumpido? Un pensamiento todavía no pensado. Una vida aún no vivida y que tal vez perdure para siempre, un espacio vacío, un agujero negro en una seca escoba de hechicera, una ola petrificada antes de alcanzar la playa y que ahora mira mis ojos desde la mesa y que en el sueño golpea mi corazón.
·
No me canso de mirar los árboles desnudos. Alamos, abedules, tilos todos aquellos que veo desde mi ventana. No puedo comprender qué los hace extraños y a un tiempo mortalmente hermosos. Debería hacer algo con ellos, me gustaría dibujarlos, describirlos, pero no tengo la capacidad para hacerlo. Ni siquiera puedo describir l…

POEMA

Imagen
 Para A


























ENRIQUE CARLOS

RÉQUIEM · Epílogo

I

Vi cómo los rostros se ajan fácilmente, cómo bajo los párpados el miedo brilla, cómo -escritura acuñada- duramente el sufrimiento se inscribe en las mejillas,
cómo rizos negros y rubiocenizos de pronto de plata tienen su color, la sonrisa se marchita en los labios sumisos y en la risa seca se estremece el pavor.
Para mí misma sólo no reza mi voz, sino por las que allí vieron mis ojos, en el tórrido julio y en el frío feroz, juntas conmigo bajo el ciego muro rojo.
II
De nuevo se acerca del recuerdo la hora. A vosotras os veo, os oigo, os siento ahora:
a ti, que llegar a la ventana apenas pudiste a ti, que no pisaste la tierra en que naciste,
a ti, que, sacudiendo la hermosa cabellera dijiste: Vengo aquí como si a casa fuera.
A todas por sus nombres quisiera evocar, la lista ne arrancaron y ahora dónde buscar.
He aquí una gran manta para ellas tejida de pobres palabras por ellas oídas.
De ellas me acuerdo siempre y por doquier, ni en las nuevas desgracias las olvidaré,
y si me amordaz…

LO INVISIBLE

Siempre llevo conmigo lo invisible,
las cosas que sé pero no conozco
y pretendo averiguar a tientas
en ese país de ciegos
que es la mente y cada pensamiento
y todo cambio climatológico interior.
Palpo el cambio de luz
los distintos tonos de los atardeceres camino de la noche;
de todos esos sueños en penumbras antes del alba
escribo poemas, les ofrezco un hogar,
del jardín jeroglífico donde los perros garabatean
escribiendo futuros sobre un trébol lleno de escarcha,
que se marchita o muere.
¡Allá va! Oyes los gritos. ¡Allá va!
Un balón solitario escala al cielo,
un ruidoso muchacho que no vemos lo ha lanzado
a una niña en el césped de la cara más lejana del mediodía.
Los retengo
para releerlos algún día en invierno cuando oscurezca
a las tres, y mi razón para existir
sea un balón trotamundos del cielo
lanzado al infinito
de una mano invisible a otra mano invisible.
Allí se quedará, porque
yo puedo hacer que el arco se congele.
Grito ¡Detente!
y el balón, en los versos,
se queda suspend…