SOBRE «CÓLERA MORBUS» DE AMARANTA CABALLERO




CONTAGIUM VIVIUM, UN AGUJERO DE GUSANO
por Enrique Carlos



Cólera Morbus [Ediciones La Rana, 2019] de Amaranta Caballero Prado comienza con un canto, para ser más preciso comienza con el canto de Anselma, una niña que dedica las tardes a girar alrededor de las fuentes de Guanajuato en 1833, año en que México se vio azotado por la epidemia de la bacteria del Cólera. Sin embargo, aun cuando en esos primeros textos no se desarrolla otro discurso que no sea la enfermedad de Anselma, se intuye desde un inicio que las intenciones de Amaranta van más lejos. Hay una atmósfera tan bien lograda en estas estampas que, sin ser explícitas, nos hablan de lo descompuesto y, a su vez, al sugerirnos lo descompuesto, nos hablan irremediablemente de nuestro tiempo. No es casualidad, por ejemplo, que la protagonista sea una niña, es decir mujer, y basta hacer que aquel canto inicial se convierta en murmullo y finalmente en silencio para adivinar la terrible metáfora.

        Cito:

        Vahos. Olores de naftalina y aceites para las maderas. Ésa fue su casa. Lejía y estropajos hasta desdibujar las yemas de los dedos. Carbonatos. Los dedos de las niñas no tenían huellas.

Uno se pregunta, con dolor y conociendo la respuesta, si en 2019 los dedos de las niñas ya obtuvieron el derecho a poseer sus propias huellas. Incluso un poco más adelante leemos la sentencia: La niña se va a morir. Uno no puede más que sentir un frío desolador, el mismo que sentimos al enterarnos de las más escalofriantes noticias de nuestro país. Así, de manera natural, el libro prosigue a develarnos la alegoría. Amaranta hace una suerte de meta-metáfora en la que no sabemos [excepto que lamentablemente sí lo sabemos] cuál es la cruda realidad y cuál es la literatura. Los poemas entonces se acompañan de notas periodísticas, creando un paralelismo con los años de la epidemia del cólera y estos años de epidemias sociales. Asesinatos de migrantes, desapariciones forzadas y feminicidios son las gemas sangrientas que hacen pie de página. El pan nuestro de cada día.

        Cito:

        Iniciaron las procesiones. Magnánimos novenarios para los milagros. Sacaron a las calles todas las imágenes. Los tambores y el incienso anunciaban el paso lento de los cargadores. Contagium vivum, La Virgen de los Remedios, El Señor de Villaseca, san Roque declarado guardián mientras en las fogatas quemaban hierbas a la entrada y salida de los pueblos y ciudades. No, a la entrada de forajidos. No, a la gente merodeando entre callejones. Contagium vivum. El cólera Morbus y sus cadáveres sin inhumar, descompuestos. Sus cadáveres las miasmas, los efluvios, la pestilencia. Coléricos muertos sin sepultura.

Imposible separar dicho poema de la nota que le precede.

        Cito:

        Lunes 4 de febrero de 2019. El país «es una fosa clandestina» y enfrenta una «problemática lacerante» en materia de desapariciones que ha dejado al menos 40 mil casos. Se realizarán labores para coordinar información de hospitales, servicios forenses, centros psiquiátricos, centros de salud, reclusorios, albergues, panteones, entre otros, a fin de tener certeza del posible destino de los desaparecidos. Un tema adicional y de especial importancia será los miles de migrantes que han sido víctimas de este delito, pero a la vez mujeres y niños, la mayoría de ellos desaparecidos con fines de trata de personas.

En este momento pareciera que el libro ha llegado a un punto de inflexión en el que ya no puede avanzar, pero Amaranta desdobla una vez más el hilo discursivo, y así llegamos al tercer apartado, en el que disminuye la tensión pero sucede algo más interesante. Las dos realidades ya no son paralelas, sino que se funden y se unifican en nuestro inconsciente. Como si se tratara de un test de Rorshaj, en el que el psicoanalista muestra una serie de imágenes con manchas abstractas al paciente para que este identifique patrones reconocibles asociados a su entorno, volcando así el lado inaccesible de su inconsciente, sus miedos y traumas; de tal manera que, en una mancha sin forma un paciente observa una mariposa y otro observa un cuchillo... Algo similar sucede con estos textos en los que nosotros, lectores mexicanos, proyectamos nuestros temores en ellos y así podemos dimensionar lo profunda que ha llegado a ser la enfermedad que nos ha provocado nuestra realidad.

        Cito:

        Los vestiditos quedaron manchados.
        Grandes círculos negros sobre el pecho.
        No pudieron clarear las telas
        y luego de hervirlos
        y secarlos por días al sol
        plancharon las arrugas
        almidonaron y doblaron
        uno a uno
    
    los camisones.

Pero hay un giro más en la cuarta y última sección que da un vuelco de 180 grados y cierra el libro de forma brillante. Aquí los personajes desfilan, texto por texto, en minuciosas descripciones de antiguos daguerrotipos: un arriero, una mujer sentada al pie de una escalera, muñecas de porcelana, etc. Todo va apareciendo como una escenografía sencilla, puntual y objetiva; como un colofón en apariencia más entrañable que significativo para el discurso del libro, hasta que aparece el último daguerrotipo, un espejo, y cierra, sin dejar cabo suelto, la parábola.

        Cito:

        El espejo mide dos metros y medio de alto por dos de ancho. El marco está labrado delicadamente sobre madera de ébano. Dos niños adornan los costados del magnífico marco entre flores y hojas varias. Sus posiciones son juguetonas. El cabezal sobre el espejo lleva una talla de concha y enredaderas. Fue tallado en 1833. En el reflejo sobre el espejo puedes observarte ahora.

En la última línea amaranta crea un agujero de gusano en el que 1833 y 2019 se conectan. A través de este espejo colocado con malicia, y a través de este misterioso artefacto literario, vemos empalmadas, una sobre otra y viceversa, las dos realidades a la vez, como una misma imagen. Una única realidad que se repite, un laberinto en el que la epidemia, tarde o temprano nos alcanza. ¿Qué brebaje, qué santo, qué curandero podría hoy darnos alivio? Busquemos en el espejo, pero sobre todo busquemos a fondo en su reflejo, único sitio para encontrar alguna respuesta posible.







Columna de humo. Reseña de Enrique Carlos sobre el libro «Cólera Morbus» [Ediciones La Rana, 2019] de Amaranta Caballero Prado.







Texto leído por Enrique Carlos en la presentación de Cólera morbus [Ediciones La Rana, 2019] de Amaranta Caballero, el 5 de diciembre de 2019, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.